STRANGER THINGS, AL PASO DE NIKE

Por su efervescencia deportiva y street , los ochentas son considerados como los años determinantes de la cultura sneaker. Del auge del running urbano, al culto al cuerpo mediante el nacimiento de la industria del fitness –y la locura del aeróbic y sus contagiosas coreografías en videotapes al paso de Jane Fonda–, pasando por la exuberancia del drible en el Bronx neoyorkino (con el ritmo del hip-hop, el rap y las boquillas de la pintura en aerosol)  y en las grandes ligas profesionales.

Todo ello pasó entre 1980 y 1990; y el armario sporty fue, más que testigo, consecuencia directa de este fulgor; de ahí que su estética sea la musa inagotable (por lo menos, así ha sido hasta el momento y rogamos por la larga vida del athleisure) de las pasarelas y las industrias del marketing, la publicidad y el entretenimiento.

Durante  los años 80, Nike tuvo su época prolífica, con varias referencias emblemáticas. En 1982, llegaron los Nike Air Force 1; en 1985,  los Nike Dunk salieron a la luz; en 1987, fue el turno de la cámara de aire en los Nike Air Max 1; mientras que en 1989, los Nike Tech Challenge II cerraron la década más prolífica, creativamente hablando.

No fue en vano que la serie del momento, Stranger Things, haya sido ambientada en el verano de 1985; mucho menos fue echado a la suerte  el que esta temporada encontró a la pequeña ciudad de Hawkins (Indiana, Estados Unidos)  en medio del cambio y a sus protagonistas, en la cúspide de la escuela secundaria, lidiando con temas de amor y amistad, y abordando un peligro inminente.

Los 80 y el swoosh, al tablero

La nostalgia de nuestro mito fundacional, alimenta a las escenas de Hawkins, mediante el vestuario que se tapiza del swoosh; en la pantalla, el calzado clásico de Nike marca el paso y fuera del set, esta nostalgia es el impulso para la colección Nike Stranger Things, que les rinde tributo a referencias perpetuas como el Cortez, el Blazer y el Tailwind, íconos de la juventud de hace 30 años, cuando la energía reverberaba en  los juegos de verano en Los Ángeles y en el baloncesto profesional que estaba haciendo metamorfosis hacia su era del espectáculo.

En Nike, 1985 fue el año en que el aire encapsulado empezó a asomarse con cautela en la suela de los #zapatosdegoma que, dos años más tarde serían los más amortiguados de la historia (los Air Max I) ; en ese mismo año apareció el icónico Dunk en las canchas universitarias de baloncesto, mientras los Cortez, Blazer y Tailwind se mantuvieron como elementos básicos deportivos, inclusive, dando sus primeras zancadas hacia la génesis del sportswear desde aquellla época. Precisamente, son estas tres siluetas las que se tapizan de los referentes estéticos alusivos a la secundaria Hawkings, dándole forma a la oportuna colección Stranger Things, de Nike.

La entrega incorpora la dupla verde y naranja de Hawkins High y a la mascota del tigre en una enérgica  propuesta de ropa y calzado que evoca, a través de las  siluetas de las sudaderas y las camisetas, la estética de los alumnos durante la más ochentera clase de todo horario de la época: la de  educación física. 

Tan patrióticos, como ideales para ser lienzos creativos, los Cortez, Blazer y Tailwind estrenaron una nueva colección (el Pack OG)  con el trinomio rojo, blanco y azul, celebrando el pasado 4 de julio, el Día de la Independencia de 1985 con un marcador de año en el talón y un forro especial para calcetines con fuegos artificiales, alusivos a ls pirotecnia habitual cada 4 de julio. 

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