SALTAR ¡PARA QUEMAR!

No nos bastó haber leído el mas reciente estudio desempolvado por la Nasa sobre fisiología del ejercicio, ni mucho menos nos conformamos con leer una larga lista de ‘lo que no sabías’ sobre ejercitarse en un trampolín o (un nivel más pro) en una cama elástica. Así que decidimos amarrarnos los #zapatosdegoma para ir a comprobar todas las bondades que encontramos –y que contrastamos con expertos– a propósito del  jumping fitness

Buscando un sitio en Bogotá en donde retomar nuestros años de gimnasia olímpica, bajo un enfoque más de actividad física y menos de régimen de entrenamiento, encontramos que en el centro comercial Fontanar, en Chía (bueno, no fue tanto en Bogotá; pero tampoco es tan lejos), hay clases en cama elástica, todos los días, guiadas por una entrenadora experta en esta técnica (porque ojo, no es ir y saltar y listo; esto tiene su issue, una sucesión y un orden; como una rutina en el gym, pero ¡divertida!) y… ¡Gratis!

Así que fuimos y encontramos, primero, a una entrenadora con LOS BRAZOS: definidos, de musculatura larga y fina y con cero aleteo de murciélago. Así que por ese lado, ¡bien! ¡muy buena motivación (si saltando consigo esos brazos, me pego la ida hasta Chía, a diario). Y luego, una tanda de ejercicios para calentar que incluían, obviamente, saltos convencionales, con algo de desplazamientos en diferentes direcciones, para entrar en confianza con la cama –al ser una superficie inestable, es un desafío al triunvirato del vestíbulo, el tronco encefálico y el cerebelo , encargados del equilibrio y la coordinación–y trabajar la propiocepción (posición del cuerpo en el espacio).

Una sesión de 45 minutos

La rutina incluyó circuitos enfocados en cada grupo muscular, estando las piernas siempre activas (era de esperarse, pues siempre hay que saltar) y, por ende, garantizando de entrada una ganancia inmutable: mantener la frecuencia cardíaca elevada durante toda la sesión. Comenzamos con series de saltos con balón pequeño y bloque de espuma para retar la coordinación, tomándolo en el aire y ubicándolo en las rodillas o entre los tobillos, por ejemplo.

Luego… ¡fortalecimiento de las piernas! Y lo hicimos mediante tijeras (lunges) y squats camufladas entre saltos pero que se sentían hasta el hueso; posteriormente, el circuito para brazos mediante push ups, igualmente, saltando (¡se puede! nosotros tampoco lo creíamos) y ejercicios de fullbody como los amados burpees; todo, como dijimos más arriba, mimetizado con acrobacia y divertidos movimientos olímpicos y acrobáticos (que al día siguiente dejaron de ser tan divertidos).

Y, core (durante toda la clase, en realidad, se mantiene trabajando). Si nunca han hecho abdominales en una cama elástica, no saben lo que es hacerlos y ¡en plancha! Pero también, se puede; no es tan fácil, no lo vamos a negar; o al menos, a nosotros se nos dificultó porque eran muchas variables a tener en cuenta: coordinación, equilibrio, movimiento, salto y fuerza, sobre todo para los isométricos (los que mantienen estático al músculo durante varios segundos, en estado de contracción, llamada fase concéntrica).

Al final, el imprescindible estiramiento y llegar a casa a darle una re leída  al estudio de la Nasa, Distribución de la aceleración corporal y el consumo de O2 en los humanos al correr y al saltar, para confirmar la hipótesis allí planteada (desde los 80’s, fecha de elaboración de este estudio) y entender por qué, a pesar de que nos amarramos los #zapatosdegoma y vivmos #lavidaentenis a diario, nos costó tanto esta sesión en cama elástica.

Ello debido no solo a la diferencia de estímulo para los músculos, creado por la superficie inestable; sobre todo a que correr y saltar en cama elástica elevan de manera casi idéntica la frecuencia cardíaca y el consumo de oxígeno; además, saltar produce más reacciones bioquímicas en el cuerpo demandándole menos al corazón y por ello, este es más eficaz que salir a correr. Y si le sumamos que el impacto de saltar en cama elástica es la mitad del que soportan nuestras articulaciones (tobillo y rodilla, principalmente) en una sesión de running, y que la quema de calorías y de grasa es superior (es como una sesión de intervalos, pero con pliometría y explosión constante, jugando con la frecuencia cardiaca siempre) bueno, saquen sus propias conclusiones; la nuestra es que recomendamos  las clases de jumping fitness (o rebote) del centro comercial Fontanar.

¿Cuándo? De lunes a viernes.
¿Dónde? Mega Trampolín, centro comercial Fontanar Km. 2,5 vía Chía-Cajicá.
¿A qué hora? De 10 a 11 a.m.
Clave: Las clases irán hasta el 20 de mayo y son gratuitas; el cupo está sometido a la disponibilidad de camas elásticas (son 31 en total las que integran el Mega Trampolín).

 

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