BOWIE VUELVE A CAER A LA TIERRA, CON VANS

El que fue el último símbolo de David Bowie, la estrella negra de su vigésimo quinto album, Blackstar –para los amantes del ocultismo y las teorías conspiracionistas, fue premonitorio, debido a sus líricas y al haber sido estrenado tres días antes de que ‘Ziggy’ partiera de este mundo– comienza nuestro #throwback tenis de esta semana que viene cargado de color, deporte y rock n’ roll; a decir verdad, viene doblemente rocker y nostálgico porque se trata de una unión de dos clásicos que se reinventan mutuamente: la colección Vans x Bowie.

De edición limitada, se trata de un verdadero tributo al astro del glam británico, un ‘todopoderoso’ del espectáculo y la escena artística de culto que no se conformó con emparapetar de brillo y extravagancia la complejidad e su producción musical sino que además se erigió en ícono de moda y estilo, en productor, actor, arreglista y compositor; solo le faltó experimentar el diseño de indumentaria pero por estos días, Vans lo hace posible, al tapizar con las portadas de sus más exitosos albumes, los uppers de sus siluetas de culto en la escena del BMX, la patineta y los deportes de acción.

De los legendarios Old Skool hasta los Slip On, y del rayo de Aladdin Sane de 1973, hasta la oscura estrella de 2016, este lanzamiento encapsula momentos estéticos y socioculturales claves tanto para la marca californiana, como para la evolución del estilo mod al glam del mítico ‘hombre orquesta’ – pensándolo bien, inclusive exploró las artes pitonísticas a través de las primera líneas de la canción Lazarus, del album Blackstar: ”mira hacia arriba, estoy en cielo / tengo cicatrices que no pueden ser vistas”. Les presentamos un paralelo entre esta simbiótica colección. de #zapatosdegoma en la que un clásico actualiza y le rinde pleitesía a otro clásico.

Era, los teloneros

Basados en la carátula del Space Oddity alunizan los Era; originalmente bautizados en 1976 (fecha de su fabricación) Vans # 95, fueron el segundo modelo de la marca fundada el 16 de marzo de 1966 en el 704 E. Broadway en Anaheim, California, por los hermanos Paul Van Doren y Jim Van Doren en alianza con sus socios,  Gordon Lee y Serge Delia.

Después de seducir el armario de la naciente movida skate californiana con los  #44 Deck Show (hoy, Authentic), los fundadores de Vans le apostaron a afianzar su liderato en ese segmento deportivo, aún incipiente, trabajando mano a mano con los creadores del skateboarding moderno: Tony Alva y Stacy Peralta quienes diseñaron una versión mejorada de los #44 al rellenar el collar de cada zapatilla, haciéndolo más acolchado y suavizando la entresuela de caucho, la cual conservó su cualidad de nicho: la suela exterior en forma de waffle, garantía de estabilidad, tracción y maniobrabilidad de la tabla. Desde entonces (mediados de los 70’s), también han mantenido su capellada de lona en diferentes combinaciones de colores y, para esta colección en homenaje a Bowie, en la que el colorido y el exceso son los ‘reyes Midas’ del glam , la silueta más minimalista de Vans –esta no tiene la banda lateral (Vans Sidestripe, nacida bajo la denominación Jazz Sidestripe , en 1977)  fue el mejor lienzo para una gráfica inspirada en la época psicodélica del cantante británico.

La edición americana del disco Space Oddity –hubo dos versiones: una bajo el sello británico Philips Records que combinaba colores violeta y azul y otra, la americana, de Mercury Records, con tonos verde y azul–, en 1969, nos mostró no a David Bowie, sino a Major Tom –un astronauta que es lanzado al espacio, pierde todo contacto con la Tierra y se queda atrapado en su nave, su ‘bote de hojalata’–, uno de los alter egos más efímeros del camaleón que encarnó la inspiración total de este album: la cinta de de Stanley Kubrick 2001: A Space Odyssey.

Con un look más rockero y  utilitario, y menos hippie, este album marcó una estación importante en su carrera pues fue el momento en el que él, siguiendo el zeitgeist del alunizaje, emprendió su propia era espacial al obsesionarse con la estética futurista, de juegos visuales y vaticinios de una dimensión y una era desconocidas  pero idealizadas por Kubrick.

De hecho, la portada del album fue una obra de la serie Folklore Planetaire del artista húngaro Victor Vasarelly, padre del Arte Óptico –escuela de corte tan abstracto, científico, cinético, numérico y exacto y nada emocional (que se popularizó en la moda y el diseño en los 60’s–  refleja a la perfección la dimensión espacial de Bowie (y de la época en la que fue estrenado el album Space Oddity) en la que el cyborg, el futurismo, las trampas al ojo del humano y la lucha hombre vs. máquina exhibieron al Bowie más ‘lunático’ y psicodélico.

Slip-On 47 VDX = Hunky Dory

Si bien parece una fórmula de física cuántica, la ecuación es simple. La referencia Slip-On 47 VDX –que fue lanzada originalmente en 1980, erigiéndose en la segunda versión del estilo Slip-On de Vans que fue actualizado mediante una correa de velcro que, por aquella época sacó a la legendaria silueta de la rebeldía skater de los 70’s  y la llevó a una escena activa aliada del glamur– se tapiza con una textura afelpada alusiva al mítico patrón ajedrezado de la casa del calzado skate, el chekerboard, y al abrigo que usó Bowie en la portada de su album Hunky Dory de 1971.

Son unas joyas de los #zapatosdegoma por lo que reúnen en su capellada; por un lado, están las reminiscencias de uno de los mejores discos del británico por su eclecticismo musical, pero sobre todo porque marcó una época crucial para el cantante ya que, a través de sus líricas, y de su propio outfit de portada, liberó a sus ‘ángeles y demonios’ : le compuso canciones a Andy Warhol, Bob Dylan y demostró su admiración por Greta Garbo; precisamente en ella basó su styling para Hunky Dory y para esos años de sicodelia en los que Bowie se dejó crecer el pelo y abandonó su  mod look, ingresando a su etapa hippie:

Por su parte, el significado de esta referencia para el sello californiano es ENORME: Por un lado, trae a la mente el debut de este pattern ajedrezado en el calzado deportivo de Vans, el cual se dio en 1977, cuando la referencia Vans Style #48 –que en los ochentas se llamó Classic Slip-On– fue inventada y , obviamente, pisó fuerte en el segmento skater.  A finales de los 70’s, Steve Van Doren, el hijo del fundador de la marca Paul Van Doren notó que los jóvenes amantes del skateboarding pintaban la mediasuela de sus #zapatosdegoma con esfero negro, formando un tablero de ajedrez. Steve retomó esa idea y la llevó al upper de lona de los Slip-On 47.

La fama de esta textura despegó en 1982, cuando la cinta de comedia Fast Times at Ridgemont High tomó al mundo por asalto y Spiccoli, el entrañable personaje interpretado por Sean Penn, inmortalizó al tablero de ajedrez; inclusive, fue el mismo Sean Penn (cuando Universal Studios le pidió a Vans que enviara algunas opciones de zapatos para la película, Vans no tenía planes de promover específicamente el tablero de ajedrez a través de la película, pero Sean Penn eligió el estilo para su rol.

Finalmente, su conversión como una textura simbólica compleja (más que una cuestión ornamental de pertenencia a un grupo de iguales, aficionados al deporte de acción)  se dio mientras Van Doren desarrollaba el slip-ajedrez y, de forma paralela, los músicos punk británicos fusionaron los golpes y la velocidad de sus canciones con los fundamentos melódicos del estilo musical caribeño; la segunda ola de música Ska se apoderó de Inglaterra mediante bandas como lThe Specials y The Toasters. La segunda etapa, apodada ‘la ola de Dos Tonos’, representaba la unidad racial y por ello,  el patrón de tablero de ajedrez simbolizó la ruptura de las barreras raciales siendo uno de los símbolos favoritos de la subcultura naciente en la efervescencia británica. El tablero de ajedrez Vans se convirtió en uno de los favoritos de la subcultura y posteriormente, junto a David Bowie en la carátula de su Hunky Dory, se fortaleció como un ícono de la unión o el contraste dos opuestos (hombre y mujer conviviendo en un mismo cuerpo), subvirtiendo el orden social y derribando las barreras entre los géneros que en esa época empezaron a caracterizar al músico.

Sk8-Hi Zip y Sk8-Hi Platform, la oda glam

El 16 de julio de 1972 llegaría el album que marcó una escisión definitiva en la carrera musical de David Bowie; The Rise an Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars; si bien la carátula no da cuenta de las dos versiones de #zapatosdegoma Sk8-Hi que integran al tributo de Vans al ‘Starman’, el trasfondo de este disco sí nos aclara el panorama.

Al tratarse de una de las obras cumbres de la discografía del músico, también hizo que el rock retomara su cause rebelde, transgresor, provocador, subversivo; en una palabra, joven, debido a sus sonidos y a la misma actitud de Bowie quien detonó su apariencia en un glam desmesuradamente brillante, andrógino , democrático (sin límites de género) y fantástico, mediante un relato ‘de otro mundo’ protagonizado por un ser que solo existía en su mente, su alter ego Ziggy Stardust, una entidad del espacio (muy fashion, eso sí, al incluir enterizos, leotardos y atuendos marcadamente femeninos en colores vivos y texturas diferentes, con apariencias plastificadas, entre las favoritas) que trae un mensaje de amor y esperanza ante la próxima destrucción de la Tierra. Pero ‘Ziggy’ es destruido por sus excesos y por sus propios fans, sirviendo como preludio del Bowie de Aladdin Sane, igualmente marcado por el romance espacial y futurista (que nunca llegó), pero más rocker.

Como la puerta de ingreso de David Bowie al Olimpo estético glam, este album, este momento de la vida  y, sobre todo, el personaje que inspiró a cada uno de los temas que lo componen y que revolucionó a la escena del rock n’ roll merecen una representación igualmente rompedora del status quo como los Sk8 que fueron introducidos por primera ocasión en 1978 como los Style 38 y exhibieron la icónica  Vans Sidestripe en otra referencia, a la vez que se enfocaron en llevar la funcionalidad del skateboarding  hacia un nivel más alto al garantizar también protección por encima del tobillo, donde los patinadores usaban y abusaban más de sus extremidades inferiores.

Los Sk8-Hi no solo protegieron los huesos de las skaters que los catapultaron sino que también aportó una nueva apariencia al deporte, look que en esta cápsula que celebra una fuerza conjunta entre Vans y el “hombre que cayó a la tierra”, dos entidades que han defendido lo diferente y lo extraño durante décadas, el Vans X DB Sk8-Hi Platform 2.0 combina el legendario modelo de botín, con una superficie roja charolada –que es un reflejo del espíritu incluyente del astro glam, ya que viene en horma unisex– y su acordonado alto  y partes superiores sintéticas, collares acolchados para brindar soporte y flexibilidad, suela de waffle  con la firma impresa en  la plataforma y detalles personalizados de Bowie.

Por su parte, los Vans X DB Toddler Sk8-Hi Zip combinan el legendario acordonado alto de Vans con una cremallera en el talón, lienzo resistente y una capellada de ante detallada con toques alusivos al astro musical a juego con el icónico estampado de tablero de ajedrez y el collar acolchado para brindar apoyo y flexibilidad y las míticas suelas de waffle de la marca,

Aladdin sane / Old Skool

En 1973, la portada de Aladdin sane, el sexto de estudio  de Bowie fue toda una obra de arte al fusionar maquillaje, moda, fotografía y esas dosis de filosofía y realidad personal que solo el Duque Blanco sabía ponerles a sus producciones. En abril de ese año, a sus 25 años y ya con una fama bien labrada, ‘Ziggy’ revolucionó por sexta ocasión al showbusiness con una carátula provocadora (a su mejor estilo) en la que él  aparece desnudo y con su tren inferior en ilustración desvanecida, mientras relucen, bajo el lente del fotógrafo de moda más reputado de la época, el inglés Brian Duffy, su pelo rojo Schwarzkopf con un corte afilado, de cresta voluminosa y laterales rectos y con caída puntiaguda sobre los hombros (en nuestros días pudo haber inspirado al popular ‘7’ y al futbolero mohicano) y su mítico rayo sobre su ojo derecho.

Sobre el styling de la estrella musical se sabe que fue obra y gracia de Suzi Fussey, una joven de Beckenham, que se convirtió en su estilista de cabecera (literal) y en la esposa de su guitarrista y pianista de ese disco, Mick Ronson. Y sobre el rayo, hay tres teorías. La primera apunta a que la idea venía dándole vueltas a la inquieta cabeza de ‘Ziggy’, quien  quería retomar la imagen de un anillo que tenía Elvis con las iniciales T.C.B. (Taking Care of Business, o Cuidando el Negocio) acompañadas de la imagen de un rayo.

Otra posibilidad del emblemático grafismo señala que fue copiado de un anuncio publicitario que había en el estudio de Duffy durante la sesión fotográfica para el album en cuestión (fue realizada en enero de 1973); fue el que mejor representó el concepto de una mente partida, el cual quería comunicar Bowie tras haber sido, su medio hermano, diagnosticado de esquizofrenia. Y la tercera teoría apunta hacia la estética de la colección de vestuario que esa temporada estrenó el diseñador japonés Kansai Yamamoto, quien incluyó imágenes del rayo en sus prendas tan excesivamente ornamentadas, brillantes y sin lugar a la mesura o al wabi-sabi de los otros diseñadores nipones que 10 años más tarde invadieron París con su Hiroshima-Chic.

El diseño de Kansei Yamamoto que, se dice, llevó a Bowie a elegirlo como su ‘modisto’ real. Juzguen ustedes:

Precisamente, fue ese culto al exceso el que llamó la atención de David quien, al ver la fotografía de la modelo Britt Magnusson en la portada de Harper’s y Queen enfundada en un extraño diseño lineal de Kansai, no dudó en buscar al irreverente abanderado del basara nipón (arte japonés que le rinde tributo al color y la extravagancia) para que se convirtiera en el ‘modisto real’ y fabricara los trajes para sus giras. Esta etapa de Aladdin sane, la del célebre rayo, fue el puente de David Bowie hacia el enigmático ecosistema tradicional oriental (inclusive, sus icónicos corte y color de pelo reprodujeron una peluca usada en la tradicional danza kabuki japonesa) mezclado a diestra y siniestra por Kansai, y que lleva al closet el periodo Azuchi-Momoyama del arte japonés de mediados del siglo XVI y principios del XVII dominado por el lujo, el ostento y el basara.

De ahí que este símbolo protagonice el modelo Old Skool, el ‘Santo Grial’ de Vans (ha sido LA ZAPATILLA DE SKATE POR EXCELENCIA y lleva dos años siendo el diseño más vendido y más instagrameable del mundo –real y virtual), que fue creado en 1977 bajo el nombre Vans # 36 y estalló la popularidad del sello californiano al incluir por primera vez la ya famosa Vans Sidestripe  (que nació como un garabato al azar de Paul Van Doren, referido como Jazz Stripe y no tardó en ser el sello inconfundible de la casa que, en esta edición especial, funde su fuerza y poder estéticos con el rayo del ‘Duque Blanco’, con el cual se entrelaza en la capellada de piel blanca en la que llegan cortados los icónicos Bowie Old Skool .

Los Clásicos, para el adiós 

El homenaje póstumo a Bowie lo estelariza el gran ícono generacional de Vans: el Slip-On que fue estrenado en 1977  bajo la denominación Vans # 98 y, desde entonces, lo único que ha cambiado en esta referencia ha sido su nombres, ya que su elemental fórmula de suela de caucho, capellada de lona con elásticos laterales y suela de waffle sedujo en esa época a los amantes de la patineta y, sobre todo, del BMX, siendo hasta el sol de hoy LOS #ZAPATOSDEGOMA para este tipo de ciclismo.

Como todo clásico tiene su pedigrí atemporal y eternamente vigente bien ganado, la zapatilla Slip-On aterriza en esta colección tapizada del infalible negro, desde su suela de caucho hasta el print en vinilo y los grabados de la entresuela, alusivos a la portada de Black Star, el último –y ‘apocalíptico`–  album de ‘Ziggy Stardust’, cuyo polvo de estrellas salpica la plantilla interior de esta referencia que completa la apuesta de calzado de Vans, cuyo tributo a Bowie es complementada con una serie de camisetas, accesorios y dos referncias (Old Skool y Sk-8 Hi) en tamaño XXXS, para los mini rockers que quieren amarrarse sus #zapatosdegoma y vivir toda #lavidaentenis.

 

 

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